Se ha publicado el nº 13-14 de Systémica

Publicado: 29 diciembre, 2010 en Organizaciones

Portada

Systémica cumple 15 años de vida, desde aquel número 0 que nació en el año 1995 y que, a pesar de múltiples y azarosas circunstancias, en 2010 se mantiene con la misma ilusión y empeño de aquellos momentos. Este doble número ve la luz después de dos años sin que pudiésemos mantener el ritmo de una edición anual. De esta forma, artículos que hemos podido traducir y que estaban a la espera de presentarlo a nuestros lectores, se han podido organizar en el ejemplar que tienes en tu mano. Aprovecho esta editorial para invitar a todos los lectores y lectoras a participar, a enviarnos sus ideas y apuestas profesionales. Es importante dar a conocer el trabajo que venimos desarrollando en los diferentes contextos, las aplicaciones que venimos implementando en la clínica, en Servicios Sociales, en el entorno educativo. El enfoque sistémico permite contemplar las situaciones que abordamos con ópticas complejas, ampliar el espectro de visión en la comprensión y en la intervención en aquellas situaciones donde el dolor y sufrimiento están presentes. Compartir lo que hacemos, lo que aprendemos de nuestros aciertos y errores, es una base indispensable para el desarrollo del cuerpo teórico y práctico del enfoque sistémico.

Este doble número ha recogido, en especial, artículos que ponen su acento en la influencia de lo cultural en las manifestaciones del dolor humano. El mundo globalizado no solo está presente en las estructuras socioeconómicas, en el acceso a la información gracias a internet y a los mass media, sino que las realidades nos muestran que las personas en su necesidad de mejora y acceso a condiciones de bienestar, llamados por el milagro del primer mundo, inician un camino hacia el norte, atravesando fronteras, como una fiebre del oro postmoderna. Las migraciones humanas hacia Norteamérica y Europa, iniciadas hace ya décadas, tanto desde los territorios del sur (Centroamérica, Sudamérica y Africa…) como desde otros continentes, huyendo de la pobreza, de la persecución política y de la ausencia de oportunidades, han llenado las ciudades del primer mundo de sonidos alternativos, nuevos olores y diferentes visiones de la realidad, un nuevo caleidoscopio cultural repleto de relatos diversos. El multiverso de la postmodernidad ya está aquí, está anclado en nuestra piel, en los ecos de la música en fusión, en las narrativas mestizas que nos construyen desde hace tiempo.

Ya no vivimos en un valle rodeado de montañas inabarcables donde una única realidad adquiría peso y solidez, donde la verdad estaba cincelada en las frentes limpias de nuestros hijos e hijas, donde el etnocentrismo nos resguardaba de la contaminación exterior y nos otorgaba el poder del conocimiento omnímodo. Por el contrario, nuestra cotidianeidad está plagada de nuevos sabores y olores. Nuevas palabras y nuevas descripciones confrontan día a día las creencias clásicas que se nos regalaron. Las causas y efectos de cada fenómeno no parecen tan sólidas ni evidentes, las etiologías se amplifican y las fórmulas para intervenir se multiplican. De ahí que hayamos apostado en este doble número por realizar un recorrido por algunos autores que han mostrado una especial sensibilidad por el fenómeno de la transculturalidad y por sus particularidades.

En el marco de la multiculturalidad se han englobado tres artículos: “Niños/as latinos/as víctimas de abuso sexual en los Estados Unidos de América: diagnóstico relacional e intervención” de Gonzalo Bacigalupe; “Lo transgeneracional y lo multicultural en las intervenciones con familias” de Elena de la Aldea y “Occidentalismo y psicología clínica. Crítica del enfoque diagnóstico como práctica universalista” de Pietro Barbetta.

Gonzalo Bacigalupe insiste en la necesidad de incorporar la visión transcultural en el estudio e intervención en situaciones de abuso a menores. Concretamente establece consideraciones importantes sobre las fórmulas más adecuadas para acercarse a las situaciones traumáticas, conociendo el entorno cultural donde se producen, ampliando a la situación socioeconómica y al grado de aculturación de los sistemas implicados. La intervención en situaciones donde se han producido abusos sexuales no debe centrarse exclusivamente en la situación traumática, cuando hablamos de contextos multiculturales, sino que debe incorporar la complejidad que contiene, es decir, vivir en situaciones de discriminación social y económica, de dominación, de inmigración. Aboga por la construcción de entornos colaborativos que generen espacios de soporte emocional y de significación social consistentes.

En sinergia con el artículo anterior, Elena de la Aldea realiza un recorrido por los avances de la terapia familiar, con especial énfasis en la visión transgeneracional como herencia y expresión de lo cultural reflejado en la propia historia encarnada en los sistemas familares. Recuerda la importancia de incorporar lo cultural en la comprensión e intervención con personas y familias, evitando muchos de los errores previsibles (visión absoluta de lo cultural, etnocentrismo, floklorismo…) y asumiendo las riquezas que esta perspectiva propone (enriquecimiento con nuevas visiones de las realidades, incorporación de la red de pertenencia como marco que da sentido, etc.).

Por último, Pietro Barbetta desde la Universidad de Bérgamo, vuelve a colaborar en Systémica con un artículo. En esta ocasión incide en la importancia de cuestionar el enfoque diagnóstico en la praxis clínica de la salud mental. La pretensión, desde las jerarquías profesionales, de otorgar a la nosología diagnóstica y a sus instrumentos un valor de verdad absoluta es minuciosa y vehementemente puesto en entredicho a través de una amplia argumentación. Barbetta nos dice: “Si analizamos profundamente a través de un método deconstruccionista el enfoque filosófico de la valoración de los trastornos de la personalidad, descubrimos la adhesión muy marcada de la psicología clínica a un modelo ético determinado cultural, social y históricamente. Bajo este aspecto, gran parte del instrumental de los tests se demuestra inadecuado a la hora de valorar clínicamente en contextos de comunicación intercultural, discordia étnica, pobreza, recelo y disenso…”.     

En plena concordancia con esta visión crítica, Pedro Vega nos presenta su trabajo bajo el título “El arte de la cronicidad psiquiátrica (cómo llegar a ser todo un psicótico crónico)”. En el texto de referencia se realiza una reflexión a los riesgos que conlleva la asignación de etiquetas diagnósticas y su subsiguiente amplificación psicopatológica en los casos de psicosis. Esa construcción requiere de los estamentos que ostentan el poder del conocimiento (psiquiatría y psicología) para su instauración y cronificación. No exento de sentido del humor, Pedro Vega detalla los pasos necesarios para convertirse en un psicótico crónico, en esos pasos se incluye la necesaria coparticipación de los dispositivos, prácticas y discursos de los profesionales y de los estamentos de la Salud Mental.

Contraportada

El marco contextual de la Salud Mental, como cualquier otro ámbito de intervención, requiere y se sostiene en la construcción y apuntalamiento de órdenes y visiones oficiales sobre los fenómenos que atendemos y que, a la postre, dan forma a los modos de intervención y de resolución de problemas. Estas realidades crean profesión en lo teórico y en lo práctico y, a la postre, también establecen los márgenes o límites que constriñen nuestra praxis y nos abocan a nuevos problemas. Toda visión de la realidad facilita un marco explicativo para la comprensión y la resolución de problemas y, simultáneamente, impone reglas y limitantes que alimentan la generación de nuevos problemas. Por ejemplo, el acercamiento científico a la “enfermedad mental”, contra las visiones supersticiosas o animistas existentes en la Edad Media, contribuyó considerablemente a establecer nuevos formatos de atención que implicaron una mejora de la calidad de vida de las personas afectadas. Posteriormente, la medicalización, la “psiquiatrialización” y la herencia de las teorías psicoterapéuticas del siglo XX se convirtieron en los esquemas dominantes actualmente en la Salud Mental. Se requiere, por tanto, su revisión y análisis para soslayar los obstáculos que se viene presentando.  

Si quedamos alienados en los relatos oficiales de las disciplinas en las que trabajamos sin incorporar visiones críticas corremos el riesgo de entrar en un desempeño profesional que se agota en sí mismo. Marcelo Pakman, en su artículo “Conocimiento disciplinar, Postmodernismo y Globalización: Un llamado a efectuar el “giro reflexivo” de Donald Schön en las profesiones ligadas a la salud mental”,  realiza una propuesta imprescindible en este sentido. Tanto en los procesos de formación de terapeutas como en el análisis de las intervenciones que desarrollan los y las profesionales, nos propone efectuar un “giro reflexivo” (Schön) en el que  podamos contemplar los encuadres en los que trabajamos, las “teorías en uso” que se ponen en funcionamiento, los formatos administrativos que empleamos y las implicaciones sociopolíticas que conllevan. Es una propuesta integral necesaria que debe ser encajada en los procesos de capacitación, formación y supervisión del personal técnico y de los equipos en Salud Mental.

En otro orden, encontramos el apasionante artículo “La relación de pareja Machado-Guiomar. Narcicismo y colusión” del Dr. Pedro Guilló. En la línea de anteriores publicaciones sobre la pareja, el profesor Guilló desarrolla un análisis de la relación establecida por el poeta Antonio Machado y Pilar Valderrama, conocida en su poesía como Guiomar. A través de los textos literarios de ambos protagonistas, observamos el día a día de una relación inserta en el convulso marco histórico de la España previa a la IIª República, concretamente desde 1928, hasta finales de la Guerra Civil en 1939, año de fallecimiento de Machado. Esta relación, inmensamente productiva en lo literario, ha alimentado numerosos estudios sobre la insigne figura del poeta sevillano. El Dr. Guilló realiza un recorrido biográfico por la figura de Guiomar y las circunstancias vitales que le llevaron a construir, con el poeta, una relación duradera y peculiar caracterizada por la idealización del otro.

“Contextualización de tratamiento para preadolescentes y adolescentes con trastorno de conducta a partir del análisis de la solicitud de atención. El uso de la autoridad como elemento terapéutico”, texto remitido por Antonio León, María José Blanco-Morales y Virginia Rodríguez, desgrana las opciones más adecuadas para la atención de adolescentes y preadolescentes con trastornos de conducta. En base a las características presentadas en la demanda, unido esto a la actitud de colaboración observada en el/la adolescente y, con especial incidencia, el uso de la autoridad que los padres muestran en la construcción del proceso terapéutico, se diseñan las estrategias de intervención más acordes a la situación. Este tipo de trabajo, de corte experimental, donde se establecen conclusiones prácticas en la intervención con familias y pacientes, apoyado en casuística clínica, es muy de agradecer pues facilita la reflexión y la colaboración entre profesionales en su quehacer diario.

Por último, José Miguel Antón y Raquel Comino, desde Málaga, presentan el artículo “El efecto del suicidio en la familia. Características diferenciales del proceso de duelo”. Los autores profundizan en aquellos aspectos que particularizan y diferencian los procesos de duelo en familias donde se ha producido un suicidio en alguno de sus miembros. Inicialmente se realiza un recorrido por diferentes investigaciones donde se ha estudiado el proceso de duelo en situaciones de suicidio para, posteriormente, establecer aquellos elementos comunes y específicos que deben ser considerados tanto para la comprensión de sus manifestaciones clínicas en la familia como para coadyuvar a la necesaria intervención terapéutica. La paralización y/o enlentecimiento del tiempo, la reorganización de los roles y la necesaria co-construcción de relatos que integren el suceso luctuoso en el desarrollo vital de la familia son elementos básicos que han de quedar integrados en la praxis terapéutica.

Confiamos en que este nuevo ejemplar de nuestra revista, sirva para el perfeccionamiento profesional de sus lectores, genere espacios de reflexión y facilite el trabajo de los y las profesionales interesados por el enfoque sistémico y la intervención familiar.

Fdo. Juan Miguel de Pablo Urban.  Director de SYSTÉMICA

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